viernes, 23 de enero de 2009

miércoles, 21 de enero de 2009

José Cendón


¡qué tío!
le rescantan y a los dos días se vuelve a marchar a África.
"dar voz a los oprimidos"

José Cendón, (32), Spain, studied successively economic science, journalism, and cinema before turning to a profession in journalism. From 2002 to 2004 he worked as a freelance writer and intermittently as a photographer in Colombia, Venezuela, Israel, and the Palestinian Territories, collaborating with Cover photo agency (Spain) and other Spanish media. In 2004 he focused solely on photography, working as stringer for AP for several months in Darfur. Since 2004 he has been a stringer for Agence France-Presse first in Darfur and from 2005 covering the African Great Lakes Region (Rwanda, DRC, Burundi and Uganda). In 2007 he received an honorable mention in the Leica Oskar Barnack prize, and is now moving to Ethiopia to cover the conflict with Somalia for AFP (donde le secuestraron).

¡Y encima estudió ciencias económicas!



lunes, 19 de enero de 2009

Otra práctica, esta vez una crónica.

EL ACENTO CARNAVALESCO INVADE LA CAPITAL

La presentación en Madrid del próximo carnaval de Cádiz congregó a más de 500 personas en el auditorio Conde Duque

Ocho y media de la noche del viernes 16. Decenas de personas se arremolinan a la entrada del centro cultural Conde Duque, a tres minutos caminando desde la madrileña Plaza de España. En el patio del centro cultural, señoras de cincuenta años se abren paso con ayuda de los codos, luchando para ganar posiciones frente a jóvenes de gorra y zapatillas de deporte. Para alguien que no esté al tanto, la escena puede resultar incluso surrealista, hasta que uno de los asistentes habla y todo comienza a cobrar sentido: “quillo, que no entramos”.
La presentación del Carnaval de Cádiz del año 2009 se vio desbordada por la afluencia de público. El auditorio, con un aforo para 300 personas, sobrepasaba las 500. Y fuera, en el citado patio, habría otros 300 gaditanos y curiosos de la cultura de Cádiz esperando con algo de impaciencia entrar.
En una privilegiada primera fila, ajenos en parte al nerviosismo que se vivía en el exterior, la ministra de igualdad Bibiana Aído, la alcaldesa de Cádiz Teófila Martínez y la presidenta de la Asamblea de Madrid Elvira Rodríguez, además de diversos representantes políticos de ambas ciudades, esperaban a que la fiesta comenzara.
Arrancó, por fin, pero para sorpresa de los asistentes, al escenario no se subieron gaditanos sino la compañía hispano-cubana de teatro “Máscara Laroye”, acompañados del encargado de dar el discurso de bienvenida al evento, Ismael Beiro, conocido por ser el ganador de la primera edición del concurso de telerrealidad “Gran Hermano”.
El público respetó en absoluto silencio durante más de 40 minutos una representación de “Médico a palos” de Molière, versionada con personajes de nombres andaluces para la ocasión. Pero pasados los tres cuartos de hora, los asistentes decidieron que no habían luchado tanto por entrar para quedarse sin ver sus comparsas y chirigotas y comenzaron a “hacerse notar”.
La organización, ya inquieta por el incidente del cupo, comenzó a apremiar a los actores que, como es comprensible, reclamaban su espacio previamente estipulado. La batalla, finalmente, la ganó el público. Los espectadores, agitando unos plumeros de carnaval que irónicamente había repartido la organización, aceleraron el final de la obra y los actores tuvieron que retirarse, sin inclinarse demasiado en la despedida.
Lo que el pueblo quita, también sabe darlo, y recibió con una ovación de 500 pares de manos la interpretación del himno oficioso del Cádiz a cargo de Manuel Santander.
La reconciliación entre el escenario y el patio de butacas se completó cuando apareció un grupo de hombres de mediana edad disfrazados de monjes. De nuevo un profano en el tema habría necesitado alguna interpretación. Al obtenerla, se descubre que esos frailes con hábitos de colores chillones y entrados en años eran nada más y nada menos que los vencedores del concurso oficial de agrupaciones carnavalescas, bajo la dirección de Julio Pardo.
Con el nombre de “El Coro de la Catedral”, interpretaron los temas que les hicieron ganadores. Además regalaron algunos tanguillos en primicia, hecho éste no muy habitual, puesto que las agrupaciones suelen reservarse hasta las fechas de la competición oficial.
Esta categoría, la de los coros, se conforma por un grupo más nutrido de componentes, y la temática de sus composiciones es algo más seria que la de otras clases de agrupaciones. Aun así, la sonrisa no desapareció del auditorio mientras estos frailes permanecieron sobre el escenario.
Y de la sonrisa, a la carcajada pura, gracias a los que ocuparon a continuación las tablas: los ganadores en la categoría de cuartetos, “Taller de reparaciones esto arranca por cojones S.L.”.
El cuarteto, en este caso compuesto por cinco (parte de la gracia está en no buscarle la lógica), interpretó una obra de teatro, al estilo gaditano, para alivio de los asistentes.
La ministra Aído, que como era presumiblemente inevitable, tuvo que escuchar aquello de “miembros y miembras” por parte del primero que tuvo oportunidad, se ausentó cuando aun quedaban varios grupos por actuar.
Nadie pareció notarlo, a tenor de la respuesta del público y de que aún quedaban algunas personas conocidas. A Pepe Ruiz, actor de comedia, se le descubrió en cuanto una señora del público gritó “¡Avelino!”. El cantante Antonio Orozco intentó pasar más desapercibido, el futbolista del Getafe Casquero prácticamente lo consiguió y Máximo Valverde se prestó a salir en alguna foto. José Manuel Parada tuvo que sufrir algún chiste procedente del escenario. “Dicen por ahí que al del cine de barrio no le dejaban entrar”.
La tercera agrupación en salir a escena fue la comparsa la “Banda del Capitán Veneno”, piratas de colores con ganas de pasárselo bien en su incursión a Madrid. Cantaron, además de la presentación, pasodobles, cuplés y un popurrí. Los cuplés tienen un tono más desenfadado que los pasodobles y en ellos se incluyen temas de actualidad social (el más citado en esta noche fue Falete, que no tuvo por dónde defenderse).
Y el colofón, la chirigota ganadora del primer premio, la de Quique Remolino.
El nombre ya presagiaba algo, “Las pitorrisas”. Una docena de hombres de pelo en pecho con tirabuzones sobre la cabeza y faldas de gitana.
Algunos entre el público soltaron lágrimas de risa. La totalidad terminó en pie aplaudiendo a un grupo de personas que saben cómo hacer disfrutar a la gente en Madrid, en Cádiz y donde se preste. Porque como dijo Molière, “es cosa admirable que todos los grandes hombres tengan siempre alguna ventolera, algún granito de locura mezclado con su ciencia”.

JIUS Enero 2008

domingo, 11 de enero de 2009

entrevista Marwan

Marwan en Libertad 8
Esta es la entrevista que le hice a Marwan el 11 de diciembre en el colegio Mayor Ahúja. Es otra práctica para Mayoral y por eso tiene exactamente 1200 palabras (bueno alguna más). La original tenía más de 3000 así que tuve que recortar bastante. Quedó fuera cuando le daba las gracias en nombre de todos los chavales que han ligado con la ayuda de sus canciones. Creo que a mí me hacía gracia pero que en realidad no era tan interesante. Ahí va.




"A veces grabar es padecer"

Marwan utiliza muletillas cuando habla, tres: “y tal”, “la verdad” y su guitarra. Las dos primeras las usa para enfatizar sus respuestas, la tercera para enfatizar su vida. Al comenzar esta entrevista sostiene la guitarra entre sus brazos y la hace sonar inconscientemente en algunas contestaciones. Para Marwan, cantautor hispano-palestino de 29 años, el año 2008 ha sido movido: tras llevar más de seis años recorriendo todos los locales del circuito de cantautores de Madrid (la sala Galileo Galilei, Clamores, Libertad 8...), tocar en varias ciudades españolas y participar en giras en países como México o Argentina, este año dio el salto de calidad publicando el disco “Trapecista”, doce canciones de letras cuidadas y donde ha colaborado Ismael Serrano.


Vamos a empezar fuerte, con Neruda, una frase suya dice “hablo de cosas que existen, Dios me libre de inventar cosas cuando estoy cantando”. ¿Crees que te define?
(Con la guitarra en posición, repite la frase en alto mientras sonríe) Pues sí, pienso que hablo de cosas que existen, pero me gusta inventar también. En el fondo uno siempre habla de cosas que existen, o pasan, o siente. Y las cosas que sientes existen, con lo cual sí estoy de acuerdo, además quién soy yo para contradecir a Neruda.
Ahora que ya has despegado, ¿ha variado tu forma de componer?
Tampoco es que tenga mucho público, pero vamos mi forma de componer depende de mí, no pienso en la gente cuando compongo. Evidentemente, quiero que le guste a cuanta más gente mejor, pero lo hago pensando en mí.


¿Y no tienes algunas letras guardadas para ti porque pienses que son demasiado íntimas para cantarlas en público?
No, la verdad es que no. Todo lo que escribo y queda como a mí me gusta lo canto, y luego algunas que a lo mejor no me convencen del todo también las he cantado y al final les he ido pillando el gusto y tal, pero nunca (acaricia las cuerdas de la guitarra) pero no escondo cosas, en general, no tengo ninguna necesidad. Además, no me arrepiento de ninguna de las que he cantando. Me siento muy afortunado de tener tantas canciones y de que pueda llegar un día en el que tenga 70 años y me diga “¡joder lo que sentí!”.


Sinceramente, te inspira más un conflicto o la chica que te mira en el metro.
En general me inspira todo lo que me emociona, entonces un conflicto del Tercer Mundo me puede inspirar perfectamente o una tía que veo y me da la vuelta a la cabeza pues también. En general escribo sobre cosas que me emocionan o me llaman poderosamente la atención. También depende de la época, porque una época en la que lo pasas mal te inspira más con tus tristezas.


Con respecto a tu último disco, ¿qué tal fue la grabación? Casi pareces más un artista indie por el tipo de sello discográfico.
Sí (sonríe).


¿Qué tal fue?
Pues muy bien. Me costee yo toda la grabación y muy bien. Los productores que encontré entendieron perfectamente lo que buscaba y, además, tenían la sensibilidad que a mí me gusta para arreglar y para vestir o desvestir las canciones. Grabamos casi todo el disco de un tirón en mes y medio y luego quedaron dos cositas, que a lo mejor eran el 5 %, y eso se retrasó durante un año, por pitos y flautas, por viajes míos, por un problema que tuve de garganta y tal, pero vamos la verdad es que yo me lo pasé muy bien. A veces grabar es padecer, hay muchas inseguridades, de repente un arreglo que te gustaba después de dos meses ya lo has escuchado tanto en el estudio que te deja de gustar y a veces tal, pero a mí no me pasó. Disfruté mucho.


Como anécdota, tu voz ha sonado en el número 1 de los 40... (Colaboró en los coros en la canción de Conchita “Nada que perder”, que lideró la lista de los 40 Principales durante algunas semanas.)
(Rápido) Síii.


Otra asidua a la lista, Eva Amaral, contó hace unos días en Radio3 que cambiaría toda la fama que tiene por volver a tocar en locales pequeñitos. ¿Tú te lo crees?
Pues yo creo que sí. Además yo creo que Amaral no es una tipa que haga las cosas de cara a la galería, la verdad. Me lo creo porque tocar en un estadio tiene que ser increíble, yo me muero de ganas por tocar en uno, pero ese cuerpo a cuerpo con el público en un garito con cien personas, en el que hay un silencio sepulcral, y estás tú cantando y nada más importa y se crea una magia bonita, eso sólo se consigue en sitios pequeños. Cada sitio tiene unas cosas, pero los sitios pequeños tienen una magia espectacular.


En una de tus canciones dices “me inspira más un gol que algún poeta”, tienes que estar pletórico de canciones ahora con tu Barça.
Síi, mira, esa frase nunca la he explicado. Mi intención era explicar que me gusta un tipo de poesía específica, no me gustan los poetas muy barrocos. Porque hay poetas que me parecen pesaos, y un gol del Barça o de la selección española es una maravilla absoluta.


Y qué tipo de poesía lees ahora.
Pues a mí me gusta mucho la poesía de la experiencia, que es un tipo de poesía bastante modernita, de los últimos años, que habla de cosas muy cotidianas de un modo muy real, pero a la vez con mucha magia también, como un realismo mágico muy especial. Poetas de este tipo pueden ser Luis García Montero, Vicente Gallego o Javier Cañas. La verdad es que hay muchos poetas que me gustan mucho. Ahora mismo estoy flipao con uno que se llama Mario Cuenca Sandoval, que es un poeta desconocido pero que ha ganado un par de premios y me parece un poeta descomunal.


¿Qué tal cuando fuiste a Palestina? La acogida…
Pues muy bien la verdad. Muy contentos. Hombre, no había mucha gente en el concierto. Bueno, había españoles, algunos cooperantes de otros países y también algunos árabes. Y la verdad es que para mí fue una experiencia preciosa, tocar en Jerusalén al lado de la puerta de Damasco fue como un regalo. Algo inimaginable. Y precisamente ahora en un mes vuelvo junto con Carlos Chaouen, con Lichis de la Cabra Mecánica y con Javier Álvarez a dar un concierto los cuatro juntos.


Además has estado en Argentina, en México, en Rusia...
En Rusia también, fui a jugar el primer mundial de fútbol para artistas que hubo ahí en Rusia y en todos los equipos había artistas de todo tipo, como músicos, actores, bailarines, acróbatas... Era un campeonato promocional para una ciudad de Rusia y para allá que fuimos a jugar.


¿Sabes decir cantautor en árabe?
No, no lo sé macho. En árabe sé decir algunas cosas pero cantautor no.


Y haciendo un pequeño juego de palabras con la palabra cantautor, ¿tú crees que Palestina es autora de su canto?
(Contesta rápido) No, la verdad es que a pequeña escala sí, pero Palestina... sí es autora de su canto pero no se lo dejan cantar.


No se lo escuchan.
Eso es, no se les permite, no tienen las herramientas para que se les escuche. Pero Palestina claro que tiene canto, joé.


JIUS Diciembre 2008

domingo, 4 de enero de 2009

un bello descubrimiento

El descubrimiento de estas navidades se llama Brenda Otero, y como no podía ser de otra forma, he decidido enarmorarme de ella.

Así la presentan en la Rolling Stone:
"Nuestra periodista freelance preferida con residencia en Londres. Además de Rolling Stone, colabora con El País y Revista 40, entrevistando a grupos, actores y diseñadores british. Relee obsesivamente al escritor Roberto Bolaño y últimamente tiene abandonada la música moderna y anda interesada por el folclore ruso".

Y como viene con foto, la describo:
Se inclina para mirar a cámara. El pelo rubio le cae sobre los hombros, enmarcando unos ojos grandes y oscuros que miran con interés al objetivo. Una media sonrisa incita, suscita y excita.


Ha entrevistado a grupitos como los Killers, Kaiser Chiefs, Snow Patrol u Oasis.

Extracto de la que le hizo a Noel Gallagher:
Brenda: En ente disco ¿retomáis vuestra juventud?
Noel: Ahora no tengo mucho sobre lo que escribir: mis hijos, mi novia, lo que hago en el supermercado... Precisamente hoy he pensado en la ducha lo mucho que obsesionan mis letras. Los periodistas siempre me preguntan si quiero decir una cosa o la otra. Yo les sigo la corriente, porque es más fácil. No les entra en la cabeza que me encierro en una habitación y escribo lo primero que se me ocurre.
Brenda: Necesitamos historias.
Gem Archer (guitarrista de Oasis al que Noel no deja mucho espacio en las entrevistas): Pero es pura palabrería. No somos la clase de banda que sabe cómo pronunciar Nietzsche.
Noel: Tú cuenta lo que te parezca sobre el disco y luego di que te lo he dicho yo.

Brenda: Tus compañeros en los años 90 tienen vidas muy distintas. Por Blur, Damon Albarn escribe óperas y Alex James vive en una granja; Robbie Williams busca aliens por California. ¿Te sientes orgulloso de no haber cambiado?
Noel: Es lo que hago y lo que sé hacer. No quiero comparnos con otros. Me alegro de seguir adelante y de que a la gente le guste lo que hago. Espero que todavía sea relevante. Muchos decían que estábamos acabdos, pero el último disco demuestra lo contario. Mira, Damon estudió música, y esos chicos siempre intentan impresionar a sus profesores. El otro, con los cerdos y el queso... dice mucho sobre los bajistas. Y el chaval de Los Ángeles es el sueño húmedo de cualquier terapeuta. Que Damon haga las óperas que quiera, yo haré una tortilla.
Brenda: ¿Irías a verla?
Noel: La ópera no es mi idea de diversión. ¿Y encima una ópera sobre un mono, cantada en chino? Prefiero ir a cenar a un chino. Prefiero cagar una mierda bien grande.


Podría seguir transcribiendo porque la entrevista es divertídisima, Brenda Otero consigue lo que todo el mundo espera, que Noel entre en el juego, se olvide en la medida de lo posible de que está hablando con una periodista y sea él mismo. Las repreguntas, las preguntas estudiadas... Bueno, dejaré de adularla.
Esta entrevista aparece en la Rolling Stone de Noviembre de 2008.


Desde aquí, un llamamiento para esta freelance que se fue a vivir a Londres por cuenta propia y ha conseguido publicar donde muchos querríamos.
Si me lees ¡avísame! ¡Tócame! ¡Llévame contigo!

Aquí lo poco que he encontrado en la red suyo:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/nueva/batalla/Trafalgar/elpepucul/20080110elpepicul_1/Tes

martes, 16 de diciembre de 2008

reportaje

Este es el reportaje que nos pidió el profesor Mayoral para redacción. El tema era libre y yo tenía ganas de saber quién fue Bravo Murillo.

UNA CALLE EN EL MUNDO


“¿Bravo Murillo? No, no sé quién fue”.

La calle Bravo Murillo nace como la cara B de la Castellana. De eso no hay ninguna duda. A la Castellana le tocó el Bernabéu, los centros mega comerciales, los rascacielos, los ministerios y los desfiles militares. Bravo Murillo, gracias a que brota de Plaza Castilla, pudo compartir con su hermana mayor las torres Kio, pero éstas están demasiado atareadas en enmarcar la pomposidad de la Castellana, formando la postal perfecta.
“¿Fue un pintor?”, responde Antonio, madrileño de pura cepa con cuarenta años de chamberí a sus espaldas. Esta pregunta obtiene idénticos resultados una y otra vez.

Salgamos entonces a averiguarlo.

Con la licencia de comenzar por el final, realizando una cuenta regresiva que parte del número 385, el portal más cercano a Plaza Castilla, Bravo Murillo, el de cemento y asfalto, nace vigoroso con la energía y el nervio de un infante.
Los juzgados de primera instancia desvirgan de sopetón a la vía. En sus alrededores, decenas de jóvenes de entre 20 y 30 años, abrigados para soportar unos comienzos de diciembre especialmente invernales, charlan distendidamente entre ellos. Llama la atención la cantidad elevada de personas que rodean los juzgados, y que todos ronden la misma media de edad. En un abrir y cerrar de ojos, los mismos jóvenes que reían tranquilamente se exaltan. La señal para hacerlo fue la sirena de una furgoneta de la Guardia Civil, que en una maniobra hollywoodiense sale de los juzgados y se pierde ululando al otro lado de la calle. En los tres segundos que dura la maniobra, el medio centenar de personas vocifera e intenta tocar la furgoneta. Todo ocurre tan rápido que para un profano es imposible discernir si abucheaban o animaban al ocupante trasero del vehículo policial.

Si seguimos caminando, la calle pronto se tranquiliza, y da tiempo a observar que en Moda City esta temporada se lleva el rojo, decisión que probablemente tomó la dependienta y dueña china de la tienda, o tal vez fue un capricho de cualquiera de sus dos hijos que la acompañan al otro lado del mostrador de caja.
La estación de metro de Valdeacederas indica que seguimos avanzando, y un letrero luminoso de la Casa Consistorial deseando Feliz Navidad hace que los transeúntes se percaten de que no, efectivamente a la calle Bravo Murillo tampoco le tocó vestir luces navideñas, de esas que se realizan por encargo a diseñadores relevantes. Esta partida también la ganó la Castellana.
Tampoco tuvo suerte Calzados Raúl, junto a la estación de metro, que ha tenido que colgar el temido cartel de “liquidación total”. Para hacer más sangre, Calzados Coco & Coco, el local inmediatamente colindante con el de Raúl, no sólo no cerrará, sino que además ha ampliado el negocio y ahora, también, vende bolsos.
En la puerta de la tienda Mi bandera tienen dos puestos donde pueden recogerse periódicos gratuitos, uno se llama Latino, La voz de nuestra comunidad, y el otro Sí, se puede, El periódico de la inmigración. Del Latino quedan pocos, el Sí, se puede está agotado. Mientras leemos que en esta tienda venden cocos tropicales a un euro y auténtica leche sudamericana, el último Latino ya está en manos de otro ídem.

Una mujer china carga con una bolsa inmensa repleta de mantas metidas a presión. La bolsa es tan grande que la mujer tiene que inclinar su cuerpo hacia la izquierda, y aun así no puede disimular su cara de esfuerzo.
De repente un “Hola amigo”, pronunciado por un vendedor negro del periódico La Farola, de sonrisa perenne y bigote cuidado, nos hace percatarnos de que toda esa tranquilidad que hasta este momento nos había acompañado, tan sólo significaba que la calle estaba cogiendo carrerilla para explotar en una marabunta de comercios que pintan uñas, multitud de salones de juego, otras tantas tiendas que venden sofás y cajeros de absolutamente todos los colores. Bancos con nombres extranjeros y otros que ofertan el regalo por antonomasia al domiciliar la nómina. Sí, las cacerolas.
Y todo este bullicio mercantil acompañado por una coreografía de viandantes que trotan de un lado hacia otro, a un ritmo que sólo puede soportar Madrid. Este coro de danza, compuesto por indios que portan cajas, chavales latinos que soportan oros y señoras mayoras que lucen visones nos acompaña hasta Tetuán, la siguiente parada.

“Ven pa´cá”, le espeta un jubilado a otro después de decidir que ya habían caminado lo suficiente en esa dirección y que ahora tocaba pararse, girar despacio, y enfilar derecho hasta que volviera a decidir lo contrario, en un bucle cíclico que su compañero, el de venpacá, no había terminado de captar.
En Tetuán los carriles ya se han multiplicado, comenzaron siendo cuatro y ahora ya son seis. Aunque es un decir, porque por ejemplo a esta altura están cambiando una de tantas tuberías que recorren el subsuelo y está cortada la mitad de la calle.
La coreografía antes mencionada duda al llegar a este punto, ya que también ha sido levantada parte de la acera. Entonces todos tienen que ralentizar el paso y los bastones de los ancianos chocan con los carritos de las parejas jóvenes que a su vez empujan involuntariamente a los chavales de las cadenas de oro que tintinean por el movimiento hasta que una ambulancia pasa tajando el tráfico y ya sólo se oye la sirena.
A la salida del metro de Tetuán, calle Algodonales, hay una tienda de mascotas. Dentro de ésta hay cuatro cajas de plástico transparente, apiladas de dos en dos. Miden unos cincuenta centímetros cuadrados cada una. En dos de ellas hay sendos perros minúsculos que saltan incansables una y otra vez dentro de sus recipientes. Los perritos burbuja buscan una pequeña apertura circular que comunica una caja con la otra, a través de ella pueden tocarse y eso es lo más cercano que van a estar de la naturaleza. En la caja de debajo hay una cobaya que dobla en tamaño y en peso a los dos perrillos. Juntos. La cobaya, como es de suponer, no salta tanto. La cuarta caja está vacía. Afortunado el que se fue, no tanto el que vendrá.
Quitándonos de encima la duda de qué ocurrirá con los animalitos una vez haya pasado la Navidad y ningún padre se haya decidido por un regalo vivo debajo del árbol, proseguimos la marcha.
Egipto, Berlín, Túnez. Una agencia de viajes, vacía, expone destinos exóticos, mientras una barrendera de origen africano y abrigada hasta las cejas recoge las últimas hojas del otoño.

Una niña china le comenta a su madre en un español correctísimo, salvo por el madrileño leísmo que se le escapa de vez en cuando, lo que ha hecho a lo largo del día en el colegio. Otra niña, esta rubia, se come sólo lo de dentro del bocadillo. “Al final voy a tener que tirar el resto”, le recrimina la madre. Y sí, acabó tirándolo.
Dos árabes con cuartillas de publicidad en sus manos se han olvidado de continuar repartiéndolas, enfrascados en una conversación que les arranca carcajadas sin ton ni son.

Al lado de la tienda Yi Zhong, que vende complementos, una postal de la Cibeles luce descolorida en un estanco de tabaco.
El muñequito verde del semáforo deja paso a un chico negro, un sudamericano, un rapero español y una mujer china.
Enfrente de la administración de lotería, donde la gente espera su turno en una cola bastante larga, dos coches han tenido un accidente. La grúa emite pitidos mientras recoge al automóvil peor parado, que según se deduce por sus caras ha sido el de dos jóvenes de gorras torcidas adrede y ropa deportiva. El otro coche es de una familia. La integrante más pequeña, una niña de unos cuatro años, observa toda la operación apoyada en la barandilla. A su lado hay un jubilado en la misma posición. Él no pertenece a la familia. Sólo mira.
Un poco más adelante un preadolescente asiático se la va a jugar atravesando la calle por un lugar donde no hay paso de peatones. A éste lo mira una chica con gafas de pasta y pantalones verdes que se frota las manos muerta de frío. Ésta a su vez se cruza con un grupo de veinteañeros con polos con nombres que empiezan por Thomas. Comentan algo que contiene las palabras Bravo Murillo. “Perdonen, no sabrán quién fue…”.
Inútil.
En Estrecho hay un Burger King, y en esta hamburguesería hay dos mujeres árabes con velo y falda hasta los tobillos que se están comiendo a lametazo limpio un helado.
De El Sol de Castilla, que es el rimbombante nombre de una tienda que vende “frutos secos y variantes”, salen dos señoras con abrigos de pieles que comparten una bolsa de patatas fritas.
Cincuenta metros más allá, se alza el Mercado Maravillas, el cual vive “un momento espléndido, y gracias en gran parte a los inmigrantes que han llegado al barrio: chinos, rusos, latinos… Venden hasta verduras”, comenta Carmen, la presidenta de la asociación de vecinos de Tetuán-Cuatro Caminos.
Añade, orgullosa, que el distrito de Tetuán es el que tuvo “los índices más bajos de delincuencia el pasado año”. Y esto es gracias a que “todo el mundo está muy repartido”, los inmigrantes “están mezclados” con los españoles de nacimiento, por lo que no se forman guetos y “la convivencia es muy buena”.
Una pareja interracial parece que quisiera darle la razón a Carmen. Él español y ella sudamericana. Si bien es verdad que de momento el juntos pero no revueltos es la tendencia general. Las parejas con individuos de diferentes nacionalidades todavía no son habituales.

Conforme nos vamos acercando a Cuatro Caminos el ambiente se vuelve incluso más vibrante. La afluencia de transeúntes es más grande y comienzan a verse tiendas con nombres de marcas reconocibles: Zara, Stradivarius, Springfield... En Berskha una dependienta dominicana atiende a una compradora cubana.
Tiendas con nombre, pero también con apellidos, como la de los hermanos Pérez, que te abonan la diferencia si lo encuentras más barato.
Otra niña, y esta vez africana, se para en seco frente a una de estas tiendas, fascinada por unos zapatos. La madre, con dos frases pronunciadas en algún idioma de su tierra pero entendibles universalmente, le dice que no está el horno para bollos.
Y por fin, la glorieta de Cuatro Caminos, que en verdad son cinco o tres caminos, según se mire: Bravo Murillo y Reina Victoria que la atraviesan y Santa Engracia que también quiso sumarse. Dejaremos para otra ocasión preguntar por la procedencia de sendas señoritas.
Cuatro Caminos es el punto neurálgico. Una olla a presión que contiene un cocido madrileño, de esos que se sirven los domingos, con multitud de ingredientes.
Con todos los ingredientes imaginables y dos que se dejan ver más: los ancianos, que se han hecho por completo con la zona. La controlan, son conscientes de ello y su forma de disfrutarla es pegarse a la pared para que el sol les caliente, ajenos al tiempo y a la algarabía de su alrededor. Y los inmigrantes, que la disfrutan indudablemente menos porque van con el uniforme del trabajo: repartidores, albañiles, pintores, dependientes...
Según la oficina regional de inmigración, la cifra de extranjeros en la región se eleva ya a 949.354 personas, un 15,28% de la población. El 78,5% de ellos trabaja, según la encuesta regional sobre inmigración de la Consejería de Inmigración y Cooperación.
Una gitana vende flores en un quiosco improvisado con cajas de cartón. Casi parece la figura de la castañera de cualquier belén, salvando que ha decidido situar su puesto delante de la puerta de un McDonald´s. Visión empresarial.

Una vez que consigue superar la glorieta de Cuatro Caminos, Bravo Murillo se calma, se tranquiliza y deja paso al Madrid de los espacios. Al de las casas vistosas de principios del siglo pasado. Todo el mundo parece menos estresado. Aunque algo de inquietud debe de quedar ya que aparece un centro de análisis sanitarios, que se dedica a realizar pruebas de paternidad con una fiabilidad mayor de la exigida en España, y como complemento analizan si se tienen enfermedades genéticas hereditarias. Lo dicho, para inquietarse.
Un poco más adelante hay una santería milagrosa, junto a una farmacia, al lado de un estanco de tabaco, que colinda con una administración de loterías que está pegado a una cervecería. Todos aseguran ser la solución a tus problemas.
Llegamos a Canal, donde se yerguen unas instalaciones deportivas que contienen pista de atletismo, campos de fútbol, de pádel y torres para practicar el golf. Por esta zona abundan los corredores de nariz roja y mallas nada holgadas. Es fácil reconocer al que lleva más tiempo en esto del footing: la ropa extremadamente ceñida es directamente proporcional al grado de profesionalidad del corredor.
Y cuando ya todo el mundo había perdido la esperanza, se vislumbra, entre dos enhiestos cipreses, en un pequeño recodo de la calle, una estatua. Es él.
Bravo Murillo.
A media distancia sólo se puede saber que le gustaba llevar abrigos largos y escribir sobre pergaminos. Una placa en el frontal de su pedestal intenta sacarnos de dudas: “A Bravo Murillo, la villa de Madrid. 1803-1873”.
Pues vaya, ¿eso es todo? 350 números y todo lo que puede conocerse sobre él es que vivió en el siglo XIX y que no llevaba gafas. Ni si quiera su nombre.
Antes de que cunda el pánico se consigue ver una placa más pequeña situada detrás de la estatua. Un árbol algo seco la tapa, pero aún puede leerse: “A Don Juan Bravo Murillo. Con nuestro agradecimiento como profesionales y ciudadanos por dotar de agua corriente a Madrid. Tal día como hoy del año 1858. La asociación de empresarios de fontanería de Madrid. 24 de Junio de 1981”.
Bravo Murillo es el padre de todos los fontaneros.
Con la satisfacción del trabajo bien hecho se enfilan los últimos 30 números que faltan para terminar la calle. Mientras se recorren puede verse el rectorado de la Universidad a Distancia. También una pequeña plaza privada a un lado de la calle. Al entrar un cartel nos avisa de que está videovigilada las 24 horas del día. Tarea innecesaria porque en la plaza sólo hay palomas y plátanos. Esos árboles que entrelazan sus ramas unos con otros, formando un tapiz aéreo. La plaza la corona una iglesia parroquial dedicada a San Cristóbal y San Rafael. En su conjunto recuerda a un barrio tranquilo de una pequeña ciudad italiana.
Unos metros más y allí está, la ilustrísima trasera de Don Francisco de Quevedo. Su estatua, en el centro de la glorieta que lleva su nombre, nos indica que el viaje ha finalizado.
Alguien decidió que Quevedo debía dirigir su mirada hacia la calle Fuencarral, mucho más comercial y prestigiosa para vivir.

En los últimos pasos, una banda de música compuesta por seis rumanos con contrabajo, chelo y trompetas entonan un villancico navideño en inglés que resuena por toda la plaza. Una pareja baila. Ella ríe. Bravo Murillo vive.

JIUS diciembre 2008

domingo, 7 de diciembre de 2008

sobre blogs







Buenas querido público.






Hoy la cosa va sobre blogs. Sobre los blogs que yo sigo.




Para mí, lo mejor de esta forma de nueva comunicación es poder acercarte al mundo interior de personas muy interesantes. En otro tiempo habría sido imposible. Hoy, gracias a todo esta marabunta digitalizada que a todos nos supera y nos ha fagocitado el tiempo libre, tenemos esa oportunidad.




De todas formas (anyway, que me gusta la expresión) sigo pensando que es mucho más beneficioso para el mundo interior propio que se conozca a las personas analógicamente.




En cualquier caso (anyway de nuevo) paso ratos muy interesantes cotilleando la vida interior de estas caras conocidas:






este es el de los telediarios de TVE (anótese que los únicos que pueden usar la palabra "telediario" son los de la 1, que la tienen registrada.. qué cosas)




con este blog he descubierto que María Casado, la rubia presentadora de los findes, es una cachonda mental que presenta el informativo en converse y con el móvil a mano.




Me chocó bastante, porque realmente difiere mucho la imagen que proyecta en el informativo de la que por ejemplo se puede ver en cualquiera de las fotos que cuelga en el blog.


Se lo pasa genial y a mí me da una envidiaaa.


Se han creado un blog bastante familiar donde cuelgan canciones y se autoeditan vídeos.


Todo muy currao y cercano, sobre todo gracias a María y David Cantero.








este otro sólo lo seguiría para alimentar mi obsesión platónica por Mara Torres, pero es que además también es bastante interesante.


Aquí por ejemplo no sorprende tanto, porque continúan con el rollo cercano y ese punto de colegueo que consiguen transmitir en sus informativos.




Mención especial, cómo no, a Mara la maga, que la tía se lee los comentarios de la gente y contesta incluso.


Es muy graciosa la última entrada y cómo se pone nerviosa escribiendo sobre sexo.


aiii si es que tan dulce.










este otro llena mi cupo friki. Siempre hambriente. Nacho Vigalondo tiene un coco prismático y además escribe genial. De vez en cuando te deja un post de los que te quedas pensando "yo debería escribir así por qué no lo hago?"..


Además se ríe lo suficientemente de sí mismo y de la existencia en general como para no tener que dárselas de enteradillo cultureta.


Sé que estoy repitiendo mucho la palabra, pero vuelve a ser cercano.


E interesante, que el tío gracias a su peli y cortos se pega unos viajes a costa de festivales cinematográficos que si L.A. que si Taiwán.


Lo audiovisual está en auge y él lo aprovecha.








El colgao. El que se ha hecho rico dibujando toros a nivel paint. El que vive en Nueva York dándose la vida padre y luego le hace una foto y te lo enseña.


El creador de Kukuxumuxu, con una fisiología entre Marx y el vecino del 3º, tan pronto te planta una foto con trece lecturas diferentes de una calle neoyorkina como aparece en pelotas encima de una cama con colcha de leopardo (o guepardo, que nunca los supe diferenciar completamente).






Esto ha sido todo por hoy queridos anónimos.


A lo tonto me ha quedao un ladrillaco de entrada.




Espero haya sido del agrado de los lectores.




Gracias por su visita y ala, a analogizarse todos.


(primera foto, la sonrisa de María y el temple de David. Última, Mikel insipirándose)